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MAYORISTAS TEXTILES

Textilai Mayorista textil

Mucho se ha escrito sobre las catastróficas consecuencias  derivadas de la pandemia que nos ha tocado vivir en estos tiempos. Nadie puede permanecer indiferente ante las devastadoras pérdidas de vidas humanas y el sufrimiento que ello ha supuesto para tantas y tantas familias así como ante los daños en términos económicos y sociales que han sufrido personas, negocios, empresas e instituciones. Pero a pesar de todo  la vida sigue y debemos encarar el futuro con optimismo tratando de extraer de este contexto negativo lecciones que nos permitan afrontar los nuevos retos que se nos presentarán. En este sentido constituye un lugar común señalar que la pandemia supondrá profundos cambios  políticos, sociales y económicos a nivel mundial y es en estos últimos en los que queremos centrarnos.

Nos parece evidente señalar que el mundo post-covid no será un mundo “globalizado” en términos económicos; durante décadas bajo el paraguas del libre mercado y el capitalismo más ortodoxo se alentó desarrollar determinadas prácticas entre las grandes y no tan grandes empresas consistentes en la búsqueda de un único fin, maximizar el beneficio por encima de cualquier otra consideración y como consecuencia natural de esta política hizo fortuna un término de nuevo cuño “la deslocalización” eufemismo que no escondía otra cosa más que la explotación de mano de obra barata en países en vías de desarrollo con legislaciones muy permisivas, cuando no inexistentes, en materia laboral y medioambiental y que acarreaba la destrucción del tejido industrial y productivo en los países del primer mundo incapaces de competir en términos de costes laborales y con una legislación mucho más exigente.

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ALBORNOCES DE BAÑO UNISEX

Es cierto que antes de la irrupción del covid19 tales políticas ya eran seriamente cuestionadas por amplios sectores sociales y políticos que alertaban de las negativas consecuencias de estas prácticas pero nunca antes se había cuestionado el riesgo en términos económicos que supone para un país no contar con un tejido industrial propio y cuando la pandemia llegó nos encontramos con que no teníamos mascarillas, productos desinfectantes, tejidos para fabricar batas y equipos de protección, sábanas y toallas para los hospitales  y, lo que es peor, no había empresas que pudieran fabricarlos lo que originó serios problemas de desabastecimiento  y compras de material pagadas a precios exorbitantes.

Los telares que antaño poblaban amplias zonas de Cataluña y Levante con una tradición secular en la industria textil  dando trabajos a miles de personas habían emigrado a China, los talleres de confección  verdadero motor económico y que sustentaban a amplias capas de la población en la zona de Andalucía y Extremadura habían cruzado el estrecho y se habían asentado en Marruecos. Solo un puñado de empresarios se resistieron a desaparecer continuando con una actividad que muchas veces se remontaba a varias generaciones familiares. Y ha sido durante esta crisis cuando se ha puesto de manifiesto la valía de su trabajo, si el desabastecimiento de nuestros hospitales, residencias y centros de salud y de su personal sanitario no ha alcanzado proporciones catastróficas ha sido gracias a este puñado de resistentes que se pusieron a trabajar desde el minuto uno 24 horas al día para suministrar esos productos textiles tan necesarios y ahora que parece que lo peor de la pandemia ha pasado  es justo reconocer su esfuerzo y dedicación en aquellas semanas oscuras.

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TOALLAS DE BAÑO

Textilai bebe directamente de esa tradición textil, nos parece importante producir en el mismo lugar donde vendemos y reinvertir los beneficios obtenidos en nuestros proveedores locales creando así un círculo virtuoso que fija el valor añadido de un producto al lugar donde se ha producido. Cada sábana, cada toalla, albornoz o manta que vendemos supone el último eslabón de una cadena de valor que se inicia con el hilado, el tejido,  el acabado, la confección y la comercialización. En cada una de esas etapas intervienen empresas y personas que añaden valor al producto que finalmente adquirirá el cliente final y cuando ese cliente adquiere el producto en Textilai sabe que parte del importe que ha pagado revertirá en una tejeduría o un taller de confección local, de manera que su dinero no solo le proporciona ese juego de sábanas que necesitaba sino que además generará trabajo, bienestar y riqueza en su comunidad, estabilizará empleos y creará nuevas oportunidades de crecimiento.

El consumidor cada vez es más consciente de su capacidad de influencia, una compra responsable es un mecanismo con capacidad para influir en las decisiones empresariales de las más importantes corporaciones, caminamos hacia un empoderamiento de las personas las cuales a través de los medios sociales aprueban o censuran determinados comportamientos de las empresas. En Textilai somos conscientes de esta nueva realidad y la compartimos, nos motiva a ofrecer productos que en cada momento se adapten a las demandas de los usuarios identificando aquellas áreas donde podemos  añadir elementos que incrementan el valor del producto que ofrecemos y que son percibidos positivamente por nuestros clientes. Tales áreas son al menos las siguientes:

Fomento de la compra local y de proximidad: Adquiriendo nuestros productos en empresas y productores locales fomentamos la creación de puestos de trabajo en empresas que pagan aquí sus impuestos contribuyendo de esta manera a la mejora de la sociedad en su conjunto, con ello se fomenta una economía que enriquece de verdad el entorno próximo frente a la economía meramente extractiva de recursos humanos y materiales; se colabora con productores locales que ante las oportunidades que se les presentan se asientan en el territorio y favorecen el emprendimiento. Es una producción responsable que se realiza en términos de justicia y dignidad salarial para los trabajadores que ven sus derechos protegidos a través de una legislación laboral avanzada y les otorga la necesaria estabilidad económica para su desarrollo personal y familiar. También se fomenta la formación de nuestros jóvenes en distintas ramas de actividad como la nuestra. Desde Textilai apoyamos decididamente iniciativas como la tomada por la patronal Texfor y las administraciones públicas para implementar un ciclo de grado medio sobre fabricación y acabado de productos textiles. Y es que en palabras de su secretario general “Son los empresarios los que piden una mayor formación para incorporar mano de obra a sus estructuras para cubrir  vacantes por jubilación, pero también por la creación de nuevo empleo. El textil cuando puede crea ocupación y lo hace de manera estable

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TELA CUTI

Introducción de criterios medioambientales en todas las fases de la producción textil: también denominada compra verde. El consumidor demanda no solo un producto de calidad a un precio justo, quiere además que ese producto que adquiere (un albornoz, una camiseta o una toalla) haya sido producido por empresas que promuevan de manera eficaz el ahorro energético, que la energía que emplean haya sido generada a partir de fuentes no contaminantes, que los procesos productivos minimicen la emisión de gases de efecto invernadero, que las materias primas con las que trabajan, en nuestro caso el algodón, procedan de agricultura ecológica y sostenible, que no se emplean productos químicos agresivos en los procesos de acabado y que se haga una gestión responsable de los residuos generados. La industria es conocedora de esta nueva realidad y fruto de ello la demanda de algodón orgánico ha crecido de manera exponencial. Cultivar de manera orgánica supone proteger la tierra para evitando la erosión manteniéndola fértil evitando el uso de químicos dañinos. Se hace necesario además  la rotación de cosechas, la fertilización con abono de desecho animal, la manipulación de la maleza a mano y el control de insectos con bio-pesticidas. Además, está prohibida la modificación genética de las semillas. Este tipo de cultivo sigue la filosofía de que es más importante la protección de la tierra, de la biodiversidad, de los ciclos naturales y de la gente que trabaja las cosechas, que la producción masiva. Para que el algodón pueda considerarse orgánico debe de ser producido bajo estos estándares de agricultura y recibir una certificación por algún órgano regulador como el IFOAM (Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica).

Sostenibilidad y durabilidad de los productos: Recientemente se han hecho virales las declaraciones del famoso diseñador Giorgio Armani reflexionado sobre los excesos de la industria textil y de la moda en particular criticando el actual sistema basado en el consumo masivo y la superproducción donde lo único que realmente importa es vender más y obtener más beneficios creyendo que el consumo desaforado y frenético no tiene límites. Armani se refería a la moda en particular cuando señalaba que “No tiene sentido que una chaqueta o un traje mío esté en la tienda durante tres semanas, que se vuelva inmediatamente obsoleto y sea reemplazado por una nueva mercancía, no demasiado diferente de la anterior” y esta reflexión que compartimos plenamente es igualmente aplicable a otros sectores como puede ser la moda  hogar. Un juego de cama  o de toallas o una mantelería son artículos que no hace tantos años formaban parte del ajuar de un hogar durante muchos años, eran productos cuidadosamente confeccionados utilizando fibras textiles naturales de la mejor calidad e incluso pasaban de generación en generación en las familias. Hoy día, la industria lanza una o dos colecciones anuales de textiles para el hogar, producidos industrialmente buscando única y exclusivamente maximizar beneficios e induciendo a través de potentísimas campañas publicitarias a compras impulsivas e irracionales. Nuestro camino es otro, en Textilai apostamos por productos de calidad, hechos para durar, para nosotros es más importante suministrar un producto que el cliente pueda usar durante largo tiempo antes que ofrecer productos de calidad dudosa con una vida útil reducida y que obligará al cliente a una nueva compra al cabo de poco tiempo. Nuestra filosofía consiste en dar valor a las cosas, el producto debe satisfacer la necesidad de nuestro cliente durante tanto tiempo como sea posible y para ello el único camino es la calidad. Calidad que empieza con la selección de las fibras de algodón, continuando con el hilado usando puro algodón 100 % de fibra larga y tejiendo siguiendo técnicas tradicionales. El resultado de todo ello es un producto hecho para durar, que mantiene sus cualidades durante un largo tiempo y que, tras finalizar su vida útil, puede ser reciclado y tener una segunda vida.  

Alguien ha dicho con acierto que las crisis son oportunidades en ropa de trabajo así que aprovechemos estos momentos en los que el mundo ha parado para reiniciarnos, tomar un respiro y mejorar todo aquello susceptible de ser mejorado; hay que retomar una visión más humana del mundo, cambiar y mejorar como personas y como sociedad. Por primera vez en mucho tiempo nos hemos enfrentado unidos a un grave problema de salud pública como sociedad, siendo solidarios y pensando en los demás a la hora de tomar decisiones personales. Si algo bueno puede salir de este momento dramático es quizás esa solidaridad que como sociedad hemos demostrado y que debemos cuidar y cultivar extendiéndola a todos los aspectos de nuestra vida.

Artículo creado por Adolfo Gallego García CEO de TEXTILAI EUROPA.

 

 

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